Al final ha resultado más grotesco lo que se ha visto fuera del Palacio de los Deportes que dentro. Acceder al recinto ha sido una odisea, provocada por la falsificación masiva de entradas de El Corte Inglés (tenéis la noticia en El País y en El Mundo), pero agravada por la mala organización de la (ejem) organización. Además asumo que conocían el problema de antemano, porque si no, se hubiesen dado cuenta demasiado tarde como para poder controlarlo. En cualquier caso no han sabido cómo actuar y han causado unas esperas y unas colas intolerables. Así que hemos terminado accediendo a la pista tarde y tensos, porque ha habido un par de momentos en los que parecía que nos dejaban fuera.
Con toda esta agitación, puede entenderse que ha costado mucho meterse en el concierto. El espectáculo en sí tampoco ayudaba mucho, porque su principal defecto es la falta de ritmo; entre esos interludios eternos, las disertaciones de la Gaga (encima repetitivas, ahondando en su personaje de freak solitaria y a la vez infundiendo ánimos a los que se sintieran incomprendidos como ella) y algunos estiramientos de canciones más allá de lo razonable, parecía como intentar ver una película en el prime time de Telecinco.
Aunque sí me ha gustado comprobar que se acordaba perfectamente de aquel famoso concierto en el Ochoymedio en el que tuvo que actuar dos veces consecutivas para atender a toda la gente que había en la puerta (no se acordaba del nombre del local, pero sí de la orientación sexual del público).
La hemos visto tocar el piano en directo y también hemos comprobado que canta bastante. Ella misma ha dicho que si alguien se preguntaba si había hecho lipsync, la respuesta era que no (y es cierto, aunque voces que no eran la suya también sonaba alguna que otra). Y ha habido algún momento glorioso, como verla intentar no caerse mientras tocaba una guitarra con las botas, tocar el piano de pie sobre la banqueta o derrotar a un bicho gigante con las chispas que salían de sus tetas. De las canciones, como un fan mediocre, las que más he disfrutado han sido sus grandes éxitos, “Bad romance”, “Poker face” y “Telephone”.
Vamos, que no es que el concierto haya sido ningún desastre, pero si me lo hubiesen resumido en 50 minutos creo que lo habría disfrutado mucho más. Eso sí, he salido siendo un poquito más fan de ella que antes.




El resultado ha sido una sala totalmente desbordada e incómoda donde no era sencillo conseguir un buen ángulo de visión, como da buena fe la pseudo-foto que tenéis aquí al lado. Así que si queréis fotos decentes, os recomiendo visitar este set del usuario 


Para el que todavía no lo sepa, hace unos meses Ultraviolet me reclutó como teclista para sus directos. Muchos ensayos después, ya estamos preparados y a las puertas del primer concierto, que será el día 7 de febrero en la Sala Heineken (en Madrid) como teloneros de mis admirados De/Vision.
Las entradas para el concierto del día 7 de febrero están a la venta por 22€ (25€ en taquilla) en los

